03 El amor de Dios Padre es revelado en Cristo
La religión de Jesús (Reflexión: P. Orcajo, CM)
-Comenzá dedicando un tiempo a que los chicos respondan a las preguntas: ¿qué es la religión? ¿cómo practicaba la religión Jesús?. Que respondan de la manera que vos creas más conveniente: oral o por escrito.
Para tu respuesta de catequista:
- Jesús permanece unido al Padre desde su entrada en el mundo hasta la muerte en cruz para llevar a cabo la obra encomendada de la salvación universal. Su íntima unión con el Padre se designa «religión». La religión practicada por Jesús está por encima de la Ley Mosaica: es una expresión de la «justicia y santidad» divina.
- Las actitudes fundamentales de adoración y reverencia, de conocimiento y amor, de obediencia y respeto, de aceptación y docilidad al plan divino de salvar al mundo, constituyen la norma de Jesús. Todas juntas y cada una de ellas revelan la experiencia profunda de Jesús, que «abolió en su vida mortal la Ley de los minuciosos preceptos y creó en sí mismo una humanidad nueva» (Mt 12,6-7).
- Jesús se declara «adorador del Padre en espíritu y verdad» (Jn 4,23-24). El culto inaugurado es un culto espiritual de ofrecimiento de sí mismo para hacer la voluntad del que le ha enviado.
- Por eso al encarnarse en el mundo dice: “Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron… ¡He aquí que vengo a hacer, oh Dios, tu voluntad” (Heb 10, 6-7). Y más tarde dirá: “Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me ha enviado” (Jn 7,16; leer 4.34). Se trata de un culto superior a la Ley Mosaica y a los sacrificios rituales, ubicado en en el corazón, sede del conocimiento y del amor.
- Envuelto en este contexto bíblico, San Vicente de Paúl se pregunta: «¿Qué es el espíritu de nuestro Señor? Es un espíritu de perfecta caridad, lleno de una estima maravillosa a la divinidad y un deseo infinito de honrarla dignamente, un conocimiento de las grandezas de su Padre, para admirarlas y ensalzarlas incesantemente».
- El Padre de Jesús, distinto de él pero cercano a él, es un Padre Amor, “un abismo de ternura”, en quien el Hijo pone toda su confianza sin que sea jamás defraudado. Lo llama “Padre” en los momentos más angustiosos de la vida (que los chicos busquen Lc 23,33-34.44-46 y después leé), y enseña a sus discípulos a que se dirijan a Dios como Padre, que se revela como tal sobre todo a los sencillos y humildes (que los chicos busquen Lc 10,21-22 y después leé). A María Magdalena le ordena poco antes de subir a los cielos: “Vete donde los hermanos y diles: Subo a mi Padre y Padre de ustedes” (Jn. 20,17).
El amor de Dios Padre es revelado en Cristo
-Dedica ahora un tiempo a que los chicos respondan a las preguntas: ¿qué sabés de Dios? ¿qué es Dios?. Que respondan de la manera que vos creas más conveniente: oral o por escrito.
Para tu respuesta de catequista:
- «Dios es amor» (1 Jn 4,8). «Hacer presente al Padre en cuanto amor y misericordia es en la conciencia de Cristo mismo la prueba fundamental de su misión de Mesías...».
- El amor de Dios Padre, revelado en Cristo, adquiere las notas de ternura y gracia, de misericordia y fidelidad en la historia de la salvación. Por medio de los Profetas, Dios se abre a una Alianza de amor, a pesar de las infidelidades, traiciones y pecados del Pueblo elegido. El amor compasivo y misericordioso del Dios predicado por Jesús alcanza las cotas más altas del perdón y de la ternura; es comparado, ya en el Antiguo Testamento, al amor de un padre y al de una madre que no se olvida del hijo de sus entrañas (que los chicos busquen Is 49,13-15 y después leé). Este Dios Amor «es un abismo de dulzura, un ser soberano y eternamente glorioso, un bien infinito que abarca todos los bienes».
- Pero es en el Nuevo Testamento donde el Padre se revela como amor infinito y universal. Las Parábolas de la Misericordia expresan esa ternura y bien inabarcable que es Dios Padre, revelado en Jesús (ver Lc 15; profundizaremos esto en la ficha correspondiente). Las muchas curaciones y «signos» del Señor en la tierra confirman el Evangelio del Reino, abierto a todos, pero de manera particular a los pobres y marginados de la sociedad.
La experiencia del Espíritu en el amor
-Dedica ahora otro tiempo a que los chicos respondan a la pregunta: ¿cuál es la razón de existir de los seres humanos?
Para tu respuesta de catequista:
- Amar es la razón de existir del hombre, «hecho a imagen y semejanza» de Dios Amor.
- Es cierto que el pecado desvió al hombre de su amor primero, pero Jesús restaura esa semejanza y la eleva, al revestirse de nuestra naturaleza y al darnos ejemplo de caridad hasta el extremo de morir en cruz por nosotros: «Dios, al crearnos con el plan de exigir de nosotros esa agradable ocupación de amarle…, ha querido poner en nosotros el germen del amor, que es la semejanza, para que no nos excusásemos diciendo que no podríamos pagarle jamás».
- La deuda del amor a Dios proviene de aquella primera «imagen y semejanza» con que el Creador ennobleció nuestra naturaleza y porque envió a su Hijo para que nos redimiera: «Por esto existe el amor; no porque amáramos nosotros a Dios, sino porque Él nos amó primero a nosotros y envió a su hijo para que expiase nuestros pecados» (1 Jn 4,10).
- La consideración del amor con que el Padre nos previno proyecta esta reflexión de alcance apostólico: «No se le cree a un hombre porque sea muy sabio, sino porque lo juzgamos bueno y lo apreciamos… Fue preciso que nuestro Señor previniese con su amor a los que quiso que creyeran en él. Hagamos lo que hagamos, nunca creerán en nosotros si no mostramos amor y compasión hacia los que queremos que crean en nosotros».
Oración frente al sagrario
- Llevá al grupo frente al sagrario y después introducilos a la oración con estas palabras o parecidas: “Es necesario pedir al Padre que nos fortalezca interiormente con su Espíritu; así seremos capaces de atraer a los demás al conocimiento y amor del Evangelio y comprenderemos nosotros mismos lo que es anchura y largura, altura y profundidad, y lo que supera todo conocimiento, el amor de Cristo, llenándonos de la plenitud total, que es Dios”
- Pedí a los chicos que busquen es su Biblia Ef 3,14-19 y leé el pasaje en voz alta.
- Pedí a los chicos que escriban una oración final en respuesta a ese pasaje bíblico a los otros que fueron escuchando durante el encuentro.

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