04 Las parábolas de la misericordia divina
Primera parte: La paternidad de Jesús
Esta primera parte está destinada a que vos catequista, vayas facilitando a los chicos que relacionen cada parte de la parábola principal sobre la misericordia divina con su propia vida y manera de actuar ante Dios. Hay muchas opciones de preguntas en algunas partes, que te sirvan de guía para ir ayudando a los chicos a profundizar en la misericordia divina. Según la pregunta convendrá que les indiques que digan la respuesta en voz alta o que la escriban en cu cuaderno.
Lc 15,11: “Y dijo: Un hombre tenía dos hijos”
- ¿Y tu familia cómo es? ¿cuáles son los familiares de los que más necesitado te sentís?
Lc 15,12: “El menor de ellos dijo al padre: Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde. Y les repartió la hacienda”
- ¿Cómo es tu relación con tu padre terreno? ¿Esto influye positiva o negativamente en vos para en Jesús una figura paterna?
- ¿Tuvo tu padre terreno la disponibilidad que muestra el padre de la parábola?
Lc 15,13-16: “Y no muchos días después, reuniéndolo todo, el hijo menor se marchó a un país lejano, y malgasto sus bienes viviendo como un libertino. Cuando ya gastó todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad, y yendo se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, y les envió a sus campos para que apacentara puercos, y deseaba llenar el vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba”.
- ¿Estuviste o estás alejado de la paternidad de Jesús? ¿Usaste mal de los dones que él te dió?
- ¿Dejaste de darle culto, de adorarlo, de llevar una vida moral y religiosa? ¿Estuviste o estás alejado de su pueblo, que es la Iglesia?
- ¿Te quedaste alguna vez en la pobreza y/o te sentiste sin cuidado y apoyo humano? ¿Pasaste necesidades materiales y/o de apoyo humano, de amor paterno?
- ¿Alguna vez te sentiste degradado en tu vida o te sentiste indigno de ser hijo ante tu padre terreno o ante Jesús?
- ¿Te sentiste desesperado alguna vez?
- ¿En qué estado o situación estás hoy la paternidad de Jesús hacia vos?
Lc 15,17-24: “Y, entrando en sí mismo, dijo: ¡Cuántos jornaleros de mi padre tiene pan en abundancia, mientras yo aquí me muerto de hambre! Levantándome iré a mi padre y le diré; Padre, peque contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros. Levantándose, partió hacia su padre. Estando aún lejos, lo vio su padre y se conmovió profundamente; y corrió, se echó a su cuello y le besaba efusivamente. El hijo le dijo: Padre pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus siervos: Traigan aprisa el mejor vestido y vístanlo, pónganle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traigan el novillo cebado, mátenlo, y celebremos un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido hallado. Y comenzaron la fiesta”.
- ¿Cómo te prepararías para un encuentro paterno con Jesús? ¿Qué te dirías a vos mismo y qué le dirías a Él?
- ¿Reconocés que hay algo de inmoral en tu vida? ¿O que usaste mal de algún don de Dios?
- ¿Ofendiste en algo a tu padre terreno? ¿Ofendiste en algo a tu Padre del cielo?
- ¿Sos conciente de algún error frente a tu prójimo, o más, frente a Dios?
- Entra en vos mismo, para darte cuenta lo que más te conviene. ¿En qué estás alejado de la vida?
- ¿En este tiempo pensaste sólo en vos mismo, o la paternidad de Jesús se va haciendo importante en tu camino?
- ¿Cuál es tu situación ahora? ¿Con quién te solés comparar?
- ¿Te sentís con derecho a pedirle a Jesús confiando es su paternidad?
- ¿Cuál es el camino espiritual que querés hacer en este tiempo en la Pastoral de Confirmación?
- ¿Cómo te imaginas que Jesús te ve y que sentimientos le producís?
- ¿Que demuestra la espera paterna de Jesús, desinterés, o respeto a tu libertad de hijo y la confianza que tiene en vos?
- ¿Cuál es la importancia que te da Jesús en su casa que es la Iglesia?
- ¿Cuál será el signo de tu pertenencia plena a la mesa de Iglesia?¿Qué te servirá Jesús en su mesa paterna?
- ¿Aún tenés alguna dificultad en comprender el amor paternal de Jesús?
- ¿Sos capaz de reconocer tus pecados y salir de tus errores?
- ¿Cómo sentís el vínculo paternal de Jesús con vos?
- ¿Estás dispuesto a que él te ayude a cambiar realmente, a que te recuerde ese amor paternal que lo une con vos, a dejarte mirar por su mirada, a compartir tu vida con él y con sus amigos?
- ¿Estás dispuesto a que Jesús festeje y se alegre recuperándote como hijo y no como servidor?
- ¿Tenés esperanza en la fidelidad y en el amor paterno de Jesús por vos?
Lc 15,25-30: “Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas. Y llamando a uno de los criados, le preguntaba que era aquello. Él le dijo: Tu hermano ha vuelto. Y tu padre ha matado el novillo cebado, porque lo ha recobrado sano. Se irritó y no quería entrar. Y su padre salió y le suplicaba. Pero el replicó a su padre: Mira, hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya; pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos. Y ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado”.
- ¿En qué no abandonaste la paternidad de Jesús? ¿Qué dones de Él no despilfarraste? ¿Qué mandamientos no dejaste de cumplir?
- ¿Tuviste algún conflicto con la voluntad de Dios por su trato con los pecadores? ¿Te preguntaste las razones por las cuales los volvió a recibir, los perdonó y les dio todo de nuevo?
- ¿Tenés algunas dificultades para aceptar esta forma paterna de actuar de Jesús aún con la explicación que da esta parábola?
- ¿Pensaste alguna vez que tu fidelidad a Dios no fue recompensada por él?
- ¿Pensaste alguna vez que Jesús fue demasiado paterno con algunos?
- ¿Alguna vez buscaste recompensa por lo que hiciste por Dios como hijo?
- ¿En qué te parece que todavía no aceptás la paternidad de Jesús?
- ¿Notás si ante Dios te pusiste alguna vez como acusador de los pecadores?
- ¿Aceptás que es el amor paterno de Jesús que decide sobre la vida de sus hijos?
- ¿Te alegras de ser hijo de un mismo Padre del Cielo que nos ama?
- ¿Te alegras de que el amor paterno de Jesús permite la conversión del pecador y generar vida en cada hogar?
Lc 15, 31-32: “Pero él dijo: hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo. Pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido hallado”.
- ¿Te parece que la fiesta era necesaria?
- ¿Cuál ves que es la voluntad del padre y las razones para su alegría?
- ¿Te sentís identificado y/o cuestionado por este diálogo final?
- ¿Cuáles es el vínculo del hijo mayor con el hijo menor según el padre?
- ¿Es importante que él acepte su historia?
- ¿Qué relación hay entre aceptar al hermano que vuelve y al padre que lo recibe?
- ¿Cómo terminarías la historia si pudieras agregarle una frase y solamente una?
- ¿Cuál es la imagen que te llevas de Dios, de su amor por sus hijos y de sus deseos que se consideren como hermanos?
- ¿Cuál es posiblemente la verdadera herencia de Dios para nosotros sus hijos?
Segunda parte
- Lucas, con esto quizás no da mayores datos sobre el contexto de la problemática, pero si da cierta información de las circunstancias por las que tiene que pasar Jesús para comunicar el Reino.
- El objetivo que se propone en esta parábola, es la aceptación del pecador, sin embargo, también este aspecto de filiación-paterna en la parábola, puede indicar el centro de la vida de los discípulos y nuevos seguidores de Cristo, el cual, puede ser el amor entrañable de Dios, que es comunicado y vivido desde la acogida, el perdón y el compartir.
- Jesús, desde su apertura a todos los grupos presentes en ese momento, busca que desde la parábola cada oyente pueda encontrar una respuesta a su inquietud. Lo que muestra Jesús, es la actitud del padre, el amor o compasión, la alegría y el gozo que este siente por quienes regresan a Él. En esta medida, la actitud del padre, se vuelve respuesta a las preguntas e inquietudes para los dos grupos: publicanos-pecadores, fariseos-escribas, pues la actitud del padre, se vincula íntimamente con la actitud pública de Jesús.
- La acción de Jesús, es revelación de gozo y alegría por quienes regresan al Reino; por esta razón, la parábola, más que centrarse en la búsqueda de lo extraviado, como lo demuestran las dos parábolas anteriores (Lc 15,4-7.8-10), se centra en el amor entrañable y la alegría de la persona que encuentra lo que había perdido. En este sentido, es probable afirmar que Jesús como narrador de la parábola, este interesado en resaltar sobre todo la actitud del personaje principal, que es el padre (Lc 15,7.10).
- En definitiva, la unidad literaria de las parábolas de Lc 15 puede ser evidente, pues todas ellas hablan de una persona que busca o recupera aquello que se había perdido, y además intentan dar respuesta a los cuestionamientos de un solo escenario (Lc 15,1-2). Al respecto, sobre la relación de las parábolas con el v.1-3, queda claro que Jesús, mediante las parábolas que vienen a continuación, defiende su propia conducta contra los ataques de los hombres de la ley.
- Las parábolas, incluso manejan términos comunes ya resaltados, como el de tener (Lc 15,4.8.11), el perder (Lc 15, 4.6.8-9.24.32), encontrar (Lc, 15,4-6.8-9.24.32), e invitar a alegrarse (Lc 15,6-10.32). Las tres parábolas, son una respuesta a un contexto problemático, a una murmuración generada por los fariseos-escribas, que están en contra de la actitud de Jesús al recibir a publicanos-pecadores y comer con ellos. Jesús, en las tres parábolas, responde a esta murmuración, revelando su misericordia de Dios, que no se estanca en un precepto, sino que manifiesta, como el amor al prójimo siempre estará entrelazado con el amor a Dios.
- Frente a este contexto, la misericordia planteada por Jesús, esta también volcada hacia la crítica intransigente del hijo mayor, un amor, una misericordia incondicional, abierta, ilimitada, que no solo se vuelca sobre el pecador arrepentido – el hijo menor-, sino también sobre el crítico intransigente – el hijo mayor-, que se obstina en su incomprensión. De manera que, la misericordia también está posiblemente abierta incluso para los mismos fariseos-escribas. Desde varias dinámicas, como la búsqueda, la acogida, y la espera paciente que muestran la importancia de la libertad. Por esto, en cuanto a su estructura, el episodio del hijo mayor no es accidental, pues la segunda escena de esta tercera parábola, es la que lleva al evangelista a reconstruir el escenario inicial de la resistencia farisea al perdón y al compartir.
- En todo caso, la parábola Lc 15,11-32, permite a quienes va dirigido, la posibilidad de que se sientan identificados con la oportunidad que el hijo mayor tuvo, para poder acoger y aceptar a su hermano menor. La intencionalidad del narrador, es la de poder manifestar, no una acusación a cierto grupo religioso, sino de mostrar que el comportamiento de Jesús, es una invitación perpetua para todo discípulo, a vivir y celebrar el Reino a través de la acogida de quien desea el perdón y participar del Reino. Por esta razón, se podría decir que la misma parábola, no solo responde a la murmuración introducida en Lc 15,2, sino que hace un llamado universal a todos los que deseen participar de la dinámica del Reino, tal como se ve desarrollada en la sección de la subida hacia Jerusalén (9,51-19,28).

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