07 Servicio Solidario "Todos hermanos"
Introducción general para los catequistas sobre los servicios solidarios
El Papa Juan Pablo II definió la solidaridad como: “la determinación firme y perseverante de empeñarse [...] por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos” (SRS 38).
La solidaridad es una actitud que se aprende. El desarrollo de actividades de servicio solidario tiene como objetivo fortalecer la capacidad de acción y organización de los chicos de la Pastoral de Confirmación y contribuir a su desarrollo personal, intensificando la integración de su experiencia personal con su grupo y también con los adultos con los cuales trabajarán juntos. Esto aumentará su capacidad de convertirse en apóstoles sociales y descubrir que tienen los talentos para hacer reparación de su entorno social.
La conciencia de comunidad sólo podrá ser fortalecida si los chicos de la Pastoral de Confirmación sienten que influyen en las decisiones que afectan su vida social, si comprueban que son capaces de trabajar con otros para construir metas comunes, que se les ve y se les escucha, y que con su aporte pueden colaborar en la calidad de vida de su ciudad.
Sabemos del impacto del servicio solidario en la formación del carácter, en la ampliación de la conciencia en cuanto a temas sociales, en el sentido de compromiso social.
Nadie es demasiado “chico” ni “pobre” como para no poder ser solidario con los demás.
Servir en una etapa de tanta apertura y disponibilidad para la formación como lo es la adolescencia, traerá como resultado cristianos más comprometidos y participativos, conscientes de sus responsabilidades en la construcción del reinado social del Sagrado Corazón.
La educación en la solidaridad permitirá los chicos que de la Pastoral de Confirmación tomar conciencia de su sentido de pertenencia a una ciudad concreta y que puedan contribuir al fortalecimiento de una cultura basada en el valores cristianos del servicio (ver Lc 22, 25-27), gratuidad total, perdón y reconciliación (ver SRS 40).
Cada proyecto de servicio solidario debe tener como base:
- La solidaridad CON una comunidad, y no sólo para ella.
- El protagonismo de los chicos de la Pastoral de Confirmación en todas las etapas del proyecto.
- El aprendizaje dialogando con la comunidad y cuanto más desafiante sea la problemática a atender, más se necesitará saber, indagar, dialogar con la comunidad.
Será entonces una actividad de servicio solidario, protagonizada por por los chicos de la Pastoral de Confirmación y destinada a cubrir necesidades reales de la comunidad.
El protagonismo de los chicos de la Pastoral de Confirmación necesita catequistas que se interesen y confíen en los jóvenes en su rol de “reparadores” y constructores de la sociedad.
Etapas de cada proyecto
- Diagnóstico y planificación: Consta de 3 actividades:
- Motivación de los jóvenes,
- Diagnóstico e identificación de la necesidad de servicio (a raíz de un pedido concreto desde la comunidad o desde el interés particular de un grupo de responder a una determinada problemática) y
- Diseño y planificación del proyecto.
- Ejecución del proyecto: Consta de 2 actividades:
- El servicio y
- Comunicación dentro de la Parroquia y difusión a la comunidad de la experiencia
- Evaluación y sistematización: consta de 2 actividades:
- Sistematización y evaluación y
- Celebración y fiesta de fin de proyecto.
Bibliografía:
- Silvia Staib de Chanes, Graciana G. de Gaona, María Nieves Tapia, "Caminos de solidaridad".
- Andres Peregalli, María Beatriz Isola y otros, "La pedagogía del aprendizaje-servicio y las enseñanzas de la Iglesia Católica" (2021).

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