06 Taller: los 4 pozos de la oración

Fotografía tomada en la catacumba de la Vía Latina, en Roma, Italia., Dominio público, Enlace
Introducción
- Un taller no es simplemente una exposición tuya sobre algún tema, si no que está dado también por las actividades que realicen los chicos.
- Los talleres están orientados principalmente a la práctica, tu trabajo de catequista es, más que enseñar desde la teoría, moderar las actividades que realizan los chicos y darles una devolución para que ellos puedan incorporar los conceptos a partir de los ejercicios.
Desarrollo
Comenzá pidiéndoles que lean y comenten la posible relación de Jn 4,5-14 y 7,37-39 con la oración. Después completá con:
- El Espíritu Santo es el “agua viva” que, en el corazón orante, “manará hasta la vida eterna” (Jn 4, 14). Él nos enseña a recibirla en el pozo, que es Cristo. En la vida cristiana, los manantiales tienen 4 pozos donde Cristo nos espera para darnos el Espíritu Santo:
1er pozo: La Palabra de Dios
Pedíles que lean y comenten la posible relación de Flp 3,8-11 y Mt 7,7-8 con la Biblia como medio para orar. Después explicá:
- “Busquen leyendo, y encontrarán meditando; llamen orando, y se les abrirá contemplando” (Guido, el cartujo).
2do pozo: La Liturgia de la Iglesia
Pedíles que lean y comenten la posible relación de Ef 6,18 con la Misa y los sacramentos como medio para orar. Después completa con:
- La liturgia es también participación en la oración de Cristo, dirigida al Padre en el Espíritu Santo. En ella, toda oración cristiana encuentra su pozo y su fin. Por la liturgia el hombre interior es enraizado y fundado (leer Ef 3,16-17) en "el gran amor con que el Padre nos amó" (Ef 2,4) en su Hijo Amado. Es la misma "maravilla de Dios" que es vivida e interiorizada por toda oración, "en todo tiempo, en el Espíritu" (Ef 6,18).
- "La liturgia es la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, el pozo de donde todo su vigor mana" (SC 10). "Es en los sacramentos, y máxime en la Eucaristía, donde Jesucristo actúa en plenitud para la transformación de los hombres" (CT 23).
3er pozo: Las virtudes de la fe, la esperanza y el amor
Pedíles que comenten sobre la fe, la esperanza y el amor como punto de partida para orar. Después completá con:- Fe: Se ingresa en oración como en la liturgia: por la puerta angosta de la fe. Es el rostro del Señor, por los signos de su presencia, lo que buscamos y deseamos, es su palabra lo que queremos escuchar y guardar.
- Esperanza: El Espíritu Santo, que nos enseña a celebrar la liturgia esperando el regreso de Cristo, nos educa para que oremos en la esperanza. Inversamente, la oración de la Iglesia y la oración personal alimentan nuestra esperanza. Los salmos muy peculiarmente, con su lenguaje concreto y variado, nos enseñan a fijar nuestra esperanza en Dios: “Esperé confiadamente en el Señor: él se inclinó hacia mí” (Sal 40, 2). “Que el Dios de la esperanza los llene de alegría y de paz en la fe, para que la esperanza sobreabunde en ustedes por obra del Espíritu Santo” (Rm 15, 13).
- Amor: "Y la esperanza no queda defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado" (Rm 5, 5). La oración, formada en la vida litúrgica, todo lo saca del amor con el que en Cristo somos amados y que nos permite responder amando como Él nos ha amado. El amor es "el" pozo de la oración: quien bebe de él, alcanza la cumbre de la oración: «Yo te amo, Dios mío, y mi único deseo es amarte hasta el último suspiro de mi vida. Te amo, Dios mío infinitamente amable, y prefiero morir amándote a vivir sin amarte. Te amo, Señor, y la única gracia que te pido es amarte eternamente [...] Dios mío, si mi lengua no puede decir en todos los momentos que te amo, quiero que mi corazón te lo repita cada vez que respiro» (San Juan María Vianney).
4to pozo: Los acontecimientos de cada día
Pedíles que comenten sobre los acontecimientos de cada día como punto de partida para orar. Después completá con:
- Aprendemos a orar en ciertos momentos escuchando la Palabra del Señor y participando en su misterio Pascual; pero, siempre, en los acontecimientos de cada día, su Espíritu se nos ofrece para que brote la oración. La doctrina de Jesús sobre la oración a nuestro Padre está en la misma línea que la de la Providencia (leer Mt 6, 11 y 34): el tiempo está en las manos del Padre; lo encontramos en el presente, ni ayer ni mañana, sino hoy: “¡Ojalá oyeran hoy su voz!: No endurezcan su corazón” (Sal 95, 7-8).
- Orar en los acontecimientos de cada día y de cada momento es uno de los secretos del Reino revelados a los “pequeños”, a los servidores de Cristo, a los pobres de las bienaventuranzas. Es justo y necesario orar para que la venida del Reino de justicia y de paz ejerza su influjo en el progreso de la historia, pero también es importante impregnar de oración las humildes situaciones cotidianas. Todas las formas de oración pueden ser la levadura con la que el Señor compara el Reino (leer Lc 13, 20-21).
Prepará este encuentro estudiando: CatIC 2652-2662; Y también 694, 1101-1102, 1073-1074, 1816, 1820, 1827, 304, 2633
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