Plan
Plan de Pastoral de Adolescentes y Jóvenes
Corazón Joven
PARROQUIA SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - VILLA CELINA
PRESENTACIÓN: CONTEMPLAR EL CORAZÓN ABIERTO
1. En tus manos tienes este "Plan Corazón Joven", un itinerario formativo para jóvenes. En él encontrarás los principales elementos de la propuesta para la Pastoral de Adolescentes y Jóvenes de la Parroquia “Sagrado Corazón de Jesús” de Villa Celina.
Queremos comenzar este plan contemplando el Corazón abierto de Jesús y desde allí mirar a los jóvenes, a las comunidades y al mundo en que vivimos.
2. La pastoral de Adolescentes y Jóvenes es parte de la preocupación de la Iglesia por los jóvenes en todo tiempo. Por eso cree en el Señor que ama a los jóvenes, sabe reconocerlo y va a su encuentro.
Somos herederos de una fe que queremos transmitir a partir de aquello que hemos visto y oído llevando a los jóvenes a ese encuentro personal con el Corazón de Jesús, para hacer la experiencia de fe, fundada en "Aquel que me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20).
La Pastoral de Adolescentes y Jóvenes muestra el paso de Jesús por los caminos de este mundo, descubriendo cada día el Hoy de Dios (RV 144).
3. Esto es parte de una una opción fundamental por "una pastoral juvenil-vocacional orgánica para una Iglesia ministerial” (DP n.42), y recuerda la necesidad de acompañar el crecimiento de los jóvenes según las distintas edades, asegurando la continuidad formativa (DP n. 61).
4. El Plan pretende lanzar tres desafíos a la pastoral de Adolescentes y Jóvenes; ellos son:
- la hospitalidad: crear un clima propicio de disponibilidad para descubrir y desear con alegría el llamado de Dios (DP. 262).
- la formación: este plan puede ayudar a una formación, esencial y sistemática, coherente con el evangelio y con verdadera pertenencia al mundo juvenil.
- la evangelización de la cultura juvenil. Llegar verdaderamente a la cultura juvenil es ir en busca de cada uno de los jóvenes, respetando su diversidad de experiencias, edades y sueños.
5. Para ello se propone un modelo pedagógico basado en el encuentro y la reciprocidad; un modelo que recoge desde las ciencias humanas todo aquello que entronque con el Evangelio y con el joven. Optamos por una pedagogía de libertad, que ha de llevarse con mucha paciencia y humildad, sabiendo que en la Pastoral de Adolescentes y Jóvenes también hay fracasos.
Jóvenes, catequistas y asesores, todos buscan formarse a la verdadera libertad, que es apertura y docilidad a la acción del Espíritu Santo.
Nos sentimos invitados a mirar con los ojos del corazón, tanto a los jóvenes que se acercan a Jesús, como a aquellos que no lo hacen, o bien están a la espera de nuestra presencia e invitación.
Son jóvenes diferentes, ciudadanos de un mundo global, de grandes ciudades o del mundo rural, que necesitan de la profecía del amor y la reconciliación, de la fuerza de ese amor regenerador, “manantial de crecimiento de las personas y comunidades" (RV 20).
A la Virgen María, la primera servidora y madre del Salvador le confiamos este trabajo que tenemos por delante.
Con cariño, y gratitud en el Corazón de Jesús.
Equipo dehoniano de animación juvenil, vocacional y misionera
¿ADÓNDE QUEREMOS LLEGAR?
6. Objetivo general:
Facilitar el encuentro de los jóvenes con la persona de Jesús a través de un proceso sistemático y coherente de crecimiento y formación personal, suscitando apertura interior a la acción amorosa de Dios para que respondan así a su vocación bautismal.
¿CÓMO HACERLO?
CAPÍTULO I. UN PROCESO GLOBAL Y ORGÁNICO
7. Este “Plan Corazón Joven”, es una propuesta pastoral orgánica que apunta a:
- una pastoral de procesos, que mira con misericordia a todo joven y que conduce al encuentro con el Señor Jesús, de un modo especial en la imagen de su corazón abierto;
- una pastoral acogedora y formadora de personas, abierta para que todos los jóvenes desde su propia diversidad puedan encontrar a Jesucristo;
- una pastoral solidaria que invita a tomar opciones radicales en el amor al Señor y al prójimo, especialmente en los más pobres (DP 53);
- una pastoral comprometida con la historia, que asume los desafíos de la realidad y que ofrece los elementos necesarios para una toma de decisiones desde el seguimiento de Jesús;
- una pastoral diversa, abierta al Espíritu, que valora y favorece los carismas que Dios da;
- una pastoral que sea vocacional, desde la que surgen sacerdotes y personas consagradas para el pueblo de Dios, así como opciones para el matrimonio y la constitución de nuevas familias;
- una pastoral eclesial y comunitaria, formadora de jóvenes que vivan en fraternidad.
8. UNA EVALUACIÓN DIAGNÓSTICA CONSTANTE
Existen diversos tipos de evaluaciones, por lo general, estamos acostumbrados a aquellas que se aplican al final de los procesos, que valoran la asimilación o el logro de determinados objetivos. En la pastoral de Adolescentes y Jóvenes, este tipo de evaluaciones no es la más adecuada. Por el contrario, la evaluación ha de tener siempre un carácter diagnóstico y de discernimiento, que permita reforzamientos permanentes, cambios de líneas de acción, profundización y fortalecimiento de la experiencia de fe y vida del joven y la comunidad, permitiendo acompañar mejor en el seguimiento de Jesús. Las evaluaciones deben realizarse al comenzar, durante y al terminar las etapas, utilizando criterios cuantitativos y cualitativos.
Optamos por una evaluación basada en criterios frente a una evaluación basada en normas (el referente es el proceso personal y no el proceso del grupo), por una evaluación continua frente a una evaluación final y por una evaluación diagnóstica frente a una evaluación de resultados.
9. La evaluación es siempre proceso de medición, por ello requiere definir lo que queremos medir y el instrumento mediante el cual queremos hacerlo:
A. Los criterios. Son los contenidos orientadores de la evaluación, lo que queremos evaluar. Por ejemplo: la cohesión y comunicación del grupo.
B. Los indicadores. Son las marcas que nos permiten reconocer cuánto más o cuanto menos se ha alcanzado un determinado criterio. Nos permiten objetivar los criterios. Por ejemplo: la asistencia a los encuentros.
C. Los instrumentos. Son las herramientas concretas mediante las cuales realizamos la evaluación. Por ejemplo: el diario de encuentros.
En cada una de las etapas del Itinerario Formativo se desarrollan los criterios de entrada y salida y los indicadores que se van a utilizar. Ahora señalaremos criterios e indicadores generales.
A. LOS CRITERIOS PSICOPEDAGÓGICOS
Permiten que cada catequista pueda aplicarlos en la forma que estime más oportuna en la realización de las actividades y la planificación del proceso con sus grupos:
- Criterio básico: el método debe ser coherente con los contenidos que se pretenden transmitir y con los objetivos a lograr. Por ejemplo: no se puede hablar de una Iglesia acogedora desde la indiferencia, ni proponer una comunidad solidaria con actitudes egoístas.
- Referido a la experiencia: buscar lo que se vincula con la experiencia vital dentro del joven, cualquiera sea el contenido a transmitir. Leer y formular nuestras propias experiencias es el camino elegido por Jesús, con su enseñanza por medio de las parábolas.
- Referido a la propia maduración como camino de conversión: Potenciar que los jóvenes tomen sus decisiones en los distintos ámbitos de su vida, potenciando su autonomía, valoraciones y opciones, y definan criterios para desarrollar hábitos de madurez humana y cristiana, sin dependencia excesivas del catequista.
- Referido al asesor y el catequista como referentes: En la vida todos necesitamos modelos, referentes suficientemente desafiantes, motivadores, cercanos y humanos. El asesor y los catequistas serán los primeros referentes en el proceso, por eso es necesario que sepan que están al "servicio de los jóvenes". Deben saber, además, cuando ha de conducir al joven al sacerdote y al Sacramento de la Reconciliación.
- Referido al proceso personal de cada joven: Uno de los riesgos es que caigamos en la tentación de que los jóvenes asimilen rápidamente nuestras propuestas y se amolden a nuestros ideales y estándares. Los procesos personales son lentos y es mejor que maduren sin quemar etapas. Por otro lado, las maduraciones no son simultáneas en un determinado grupo. Acompañar en esta pastoral es como cultivar un jardín: exige tiempos, delicadeza, cuidados según la evolución de cada joven. Cada persona tiene su ritmo, nos toca sembrar y regar la tierra, pero ninguna planta crece tirando de sus hojas: Dejar espacio a la actuación del Espíritu y respetando la libertad de cada joven, que es el que ha de dar respuesta. Saber actuar y saber detenerse, es dejar que también el Espíritu actué en su corazón, en la confianza de que no todo está en nuestras manos.
NUESTRA BRÚJULA PARA EL CAMINO
B. LOS CRITERIOS E INDICADORES
1- Integración personal en el proceso: evaluamos positivamente este criterio cuando el joven vive con interés e ilusión la participación en el proceso; evaluamos negativamente si asiste por que "debe", por que "lo mandan de su casa" o si observamos que va perdiendo interés y participación. En este último caso, buscar elementos que lo corrijan: acompañamiento, cambios concretos, etc. Indicadores: asistencia a los encuentros y actividades que se proponen, participación activa en las reuniones.
2- Comunicación en el grupo. Evaluamos positivamente según este criterio si el grupo tiene una buena comunicación y si las relaciones entre todos los miembros son cada vez más sinceras, profundas y responsables; si hay capacidad de diálogo de fe y se va testimoniando progresivamente a los otros el encuentro con el Señor. Lo evaluamos negativamente, si existen miembros rechazados por el grupo, si las relaciones y los diálogos no son sinceros, si hay excesivas competencias, si no se progresa en el compartir la experiencia de Dios que se va teniendo. Indicadores: Participación equilibrada de todos en las reuniones; capacidad de orar en comunidad, con confianza y sinceridad; capacidad de dialogar e ir resolviendo en el grupo o comunidad los conflictos que existan; capacidad de generar y proponer nuevas ideas al servicio del grupo o la comunidad; desarrollo de un sentido de pertenencia al grupo: "sentirse parte de"; preocupación personal por los demás miembros del grupo; capacidad de cooperar con otros en torno a un objetivo común.
3- Integración del grupo en la Parroquia: evaluamos positivamente según este criterio si el grupo profundiza su conciencia de pertenecer a la Iglesia (vida diocesana y congregacional). Lo evaluamos negativamente si está excesivamente encerrado en sí mismo, si no se reconoce en comunión. Indicadores: Participación en las iniciativas del resto de la Diócesis, de la Parroquia y de la Congregación.
4- Compromiso personal y grupal con la sociedad: evaluamos positivamente si el joven y el grupo toman opciones concretas por una sociedad más solidaria, justa y por la cultura de la vida. Evaluamos negativamente si se produce una fe intimista y sin compromiso social. Indicadores: Demostrar en acciones y actitudes compromiso social, desarrollando iniciativas concretas y participando en actividades solidarias.
5- Contenidos evangélicos: evaluamos positivamente si los jóvenes a medida que va avanzando el proceso incorporan los contenidos en su triple dimensión: conocimientos, actitudes y valores, concretándolos en una vida coherente con el Evangelio. Lo evaluamos negativamente si los contenidos del proceso no "convierten" la vida del joven, si adopta actitudes de indiferencia ante la fe y si no proyecta su vida ni se anima desde la esperanza cristiana. Indicadores: Cuestionamientos explícitos concretos acera de la propia vida en función de los descubrimientos que va realizando; desarrollo del hábito de oración personal y comunitaria; participación asidua en los sacramentos, especialmente la Eucaristía dominical.
6- Crecimiento humano: evaluamos positivamente si el joven va creciendo en madurez, autonomía, responsabilidad, libertad y capacidad de tomar opciones en su vida. Lo avaluamos negativamente si no se da ese crecimiento. Indicadores: Capacidad de enfrentar los conflictos concretos sin violencia; capacidad de ser responsable con las propias decisiones; capacidad de realizar con sentido esfuerzos que no supongan una gratificación inmediata; capacidad de reconocer las motivaciones y las consecuencias de sus actos para sí mismo y para los otros.
7- Crecimiento espiritual: evaluamos positivamente si el joven va creciendo en capacidad de ofrecimiento y disponibilidad de su vida al Señor. Lo evaluamos negativamente si existen temores a discernir lo que el Señor quiere para su vida. Indicadores: Capacidad de ofrecer la vida al Señor; gusto por leer y meditar la Biblia.
C. LOS INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN
Proponemos algunos instrumentos que pueden servir para registrar estos indicadores:
- Ficha diagnóstico del grupo: observación de los participantes y del grupo.
- Diario de encuentros: para que registres y describas todas las actividades relacionadas con la planificación y ejecución del Plan que efectivamente realizó en el encuentro cada chico.
- Diario de acompañamiento: para que registres y evalúes el progreso de cada adolescente de acuerdo con los siete indicadores establecidos arriba.
¿CÓMO NOS ORGANIZAMOS PARA LLEGAR AL CORAZÓN?
CAPÍTULO II. PROPUESTA ORGANIZATIVA Y DE ANIMACIÓN
10. Trabajo en equipo: La aplicación de este plan requiere unas propuestas organizativas que expresen lo que el proceso pretende transmitir; por ello se propone un trabajo en equipo. Es muy importante que los agentes pastorales desarrollen un estilo de trabajo en equipo, coherente con el modelo comunitario eclesial. Este estilo de trabajo requiere considerar las distintas sensibilidades presentes en la comunidad, aunar criterios en la búsqueda común del servicio de los jóvenes, evitar arbitrariedades y personalismos y generar liderazgos necesarios de acuerdo a las habilidades de cada miembro del equipo y a las necesidades de los jóvenes. Buscar la complementariedad entre varones y mujeres en el ejercicio de los diferentes servicios para la pastoral de Adolescentes y Jóvenes.
11. Participación comunitaria dentro de la comunidad parroquial. La pastoral de Adolescentes y Jóvenes es parte integrante del resto de la comunidad y en muchas ocasiones de un modo muy activo; no es una pastoral independiente del sentir del conjunto parroquial. Así la pastoral de Adolescentes y Jóvenes ha de participar activamente del ritmo vital de cada comunidad. La pastoral de Adolescentes y Jóvenes es comunidad parroquial, y ha de vivirse y desarrollarse en esa pertenencia.
12. - Autoridad ministerial. La autoridad es el servicio que a cada uno le es encargado (DP 42); es preciso que tanto el Asesor, como el Párroco, religioso o laico que acompaña, el catequista y los coordinadores asuman con profundidad, responsabilidad su rol, entendiéndolo al servicio de la comunidad en su conjunto, según el modelo que Jesús nos enseñó. Es un liderazgo en la línea de la diaconía, que, siendo directivo y no autoritario, propone líneas de acción, con una comunicación que valora el diálogo, facilitando espacios de autonomía en la toma de decisiones y motivando la iniciativa y creatividad según el carisma de cada uno.
13. LOS GRUPOS Y COMUNIDADES DE PASTORAL DE ADOLESCENTES Y JÓVENES
El proceso pastoral ofrecido a los jóvenes es fundamentalmente comunitario. Pero ningún grupo de Adolescentes y Jóvenes se constituye de por sí y "de la noche a la mañana" en comunidad; por el contrario luego de la convocatoria y la constitución como grupo estable, el itinerario para desembocar en una comunidad de fe y vida, es largo y con etapas diferenciadas.
14. Algunas características generales pueden ayudar a los grupos de Adolescentes y Jóvenes a madurar el proceso comunitario. Tendrán un carácter flexible para la necesaria adecuación a cada realidad.
- Una comunidad pequeña, de 10 o 15 integrantes, donde se puedan desarrollar lazos de amistad y camaradería sin renunciar a la propia singularidad.
- Con integrantes de maduración psicológica homogénea, capaces de poder situarse en el contexto vital del otro. Sin diferencias demasiado grandes entre las edades, aunque reconociendo siempre la disparidad existente en los procesos madurativos de varones y mujeres.
- Con participación estable y encuentros periódicos cada quince días, o mejor aún, cada semana.
-Con representación ante el conjunto de la pastoral de Adolescentes y Jóvenes y a través de ella en el Consejo Parroquial.
¿QUIÉNES SON LOS RESPONSABLES DE ESTE CAMINO?
CAPÍTULO III. EQUIPO DE EVANGELIZADORES
15. - El Párroco, los sacerdotes y la comunidad religiosa
La pastoral de Adolescentes y Jóvenes es una acción y preocupación de la Iglesia en su conjunto. Por ello es que el primer responsable de ella a nivel local es el Párroco. Él directamente, y también por medio de los demás sacerdotes que colaboran en la pastoral de Confirmación, cuidará del crecimiento en la fe y de la integración comunitaria de los jóvenes; les brindará los misterios sacramentales (especialmente la Eucaristía y la Reconciliación), el acompañamiento espiritual y los encuentros formativos que considere oportunos. La comunidad religiosa local es también responsable de esta pastoral ya que es una opción "asumida como tarea de todos, en el proyecto comunitario"(DP 46).
16. - El asesor
El asesor de la pastoral de Adolescentes y Jóvenes es una persona adulta "cuya vocación lo lleva a vivir su fe en medio de los jóvenes". Puede ser soltero/a, o un matrimonio, o un religioso/a, o un sacerdote. Contando con los requisitos de madurez humana, de formación cristiana y capacitación pastoral, se le confía la misión de asesorar la pastoral de Confirmación. Es servidor de los jóvenes, despierta su creatividad, orienta sus búsquedas y los alienta a crecer. Corresponde al Asesor acompañar e iluminar la marcha de la comunidad de Confirmación. Su acción se centra en primer lugar en los catequistas y coordinadores, y desde ahí con cada joven, especialmente aquellos con necesidades más urgentes. Debe privilegiar el diálogo con el Párroco y la acción coordinada con la comunidad dehoniana del lugar. Es su responsabilidad importante la inserción en la pastoral de Confirmación en la Diócesis y la participación en los encuentros convocados por la Congregación.
17. – Los coordinadores
Los coordinadores canalizan la información de los distintos grupos de Adolescentes y Jóvenes y procuran aunar los esfuerzos entre los distintos grupos, bajo la conducción del asesor y en diálogo con los catequistas. Existen dos niveles de coordinación: -con la vida interna del grupo, - con la pastoral parroquial. El rol de los coordinadores es aunar los esfuerzos y recursos tanto materiales y económicos, como humanos, de los distintos grupos. Por la necesaria diferenciación de roles y servicios, es recomendable evitar que la misma persona sea asesor, catequista y coordinador. El Plan Pastoral "Corazón Joven" plantea la existencia de un coordinador por etapa.
18. – Los catequistas
El acompañante inmediato de la comunidad de Adolescentes y Jóvenes es el catequista. Un joven adulto con un proceso de fe en permanente maduración, con aptitudes personales de cercanía a los jóvenes y promotor de liderazgos, ha de ser una persona con autoridad moral que transmita integridad a los jóvenes que va a acompañar, con su vida coherente con la fe. Debe tener también una comunidad de referencia y estará conectado al conjunto de la Pastoral. Sus tareas son:
- Preparar y animar el encuentro periódico de la comunidad de Adolescentes y Jóvenes;
- Desarrollar un clima de servicio, que estimule la participación y la corresponsabilidad de todos;
- Recoger los intereses, inquietudes, interrogantes de los jóvenes y canalizar las respuestas.
- Favorecer la evaluación constante, sobre todo en su aspecto diagnóstico.
- Desarrollar iniciativas de acompañamiento, especialmente de aquellos más distantes o con asistencia irregular.
NO CAMINAMOS SOLOS, HAY OTROS A NUESTRO LADO CAMINANDO
CAPÍTULO IV. LA INSERCIÓN EN LA DIÓCESIS Y EN LA CONGREGACIÓN
19. La inserción se refiere a los niveles de coordinación y de pertenencia de las comunidades de Adolescentes y Jóvenes dentro del conjunto de la pastoral de la Diócesis y de los lineamientos y prioridades de la Congregación; esto no implica descuidar uno a favor del otro sino que supone la complementariedad de los dos ámbitos.
20. A nivel de la Diócesis es necesario contar con una coordinación básica, apoyada en la comunión con la pastoral de Adolescentes y Jóvenes de la Diócesis, para focalizar los recursos, fortalecer la identidad de la Iglesia diocesana y la pertenencia de los jóvenes; en la diócesis existe una pastoral de Confirmación que es necesaria conocer, apoyar y participar.
21. A nivel Congregación
Las distintas realidades de nuestros jóvenes hacen necesaria la propuesta de líneas de trabajo, de planificación y de coordinación desde nuestro ser dehoniano (DP 260). El Equipo Provincial de Animación Juvenil tiene la tarea de promover la formación tanto de los jóvenes como de los catequistas y asesores, atender a las necesidades de cada comunidad local, lanzar la convocatoria a misiones, campamentos, colonias de verano, veranos solidarios, retiros espirituales.
Es importante considerar actividades que fomenten la conciencia del ser dehoniano, la vida de oración y las opciones solidarias. Se destacan:
* Vivir las fechas dehonianas: 14 de marzo (día de oración por las vocaciones dehonianas); 12 de agosto (día de la juventud dehoniana); Fiesta del Sagrado Corazón.
* Encuentros de jóvenes.
* Experiencia de misión barrial y de servicio solidario.
CAPÍTULO V. ENFOQUES PERMANENTES (comunes a todo el Proceso)
22. Es importante que el proceso de formación incluya ciertos enfoques transversales, comunes a todas las etapas del proceso. Actualizados oportunamente en temas concretos, estos enfoques marcarán los todos los itinerarios de este Plan. Señalamos los principales:
23. - Educar para ser personas responsables. Jóvenes maduros, capaces de tomar las riendas de su vida con responsabilidad. Varones que asumen su masculinidad desafiados a ser varones de corazón nuevo. Mujeres que viven en plenitud su feminidad para llegar a ser mujeres dadoras de vida. Que se valoren por lo que son y se reconozcan hijos e hijas de Dios y conozcan su dignidad.
24. Educar al “discipulado” en el seguimiento a Jesús. Jóvenes que se encuentren con Jesucristo vivo, abiertos a la trascendencia, capaces de asumir la vida de diálogo con el Padre y vivir en el Espíritu que los guía. Jóvenes libres, capaces de asumir opciones radicales, con las renuncias que conlleva, capaces de desprenderse de las ataduras que les impiden ser amigos y colaboradores de Dios.
25. – Educar a la oración personal y comunitaria: Don de Dios que debe adaptarse a la capacidad y condición de cada cristiano. La dimensión contemplativa y de adoración es un privilegio y un ministerio para la pastoral de Adolescentes y Jóvenes dehoniana.
26. – Educar al conocimiento de la Palabra de Dios: Aspiramos a que los jóvenes sean capaces de sentirse interpelados, de descubrir los caminos que Dios les ofrece y desarrollar una lectura orante de su vida iluminados por la Palabra de Dios, a partir de la narración de Dios en la historia de su pueblo.
27. - Educar para sentirnos Iglesia, llamados a vivir en comunión, en una alianza de paz, de amistad y de vida. Jóvenes que viven su eclesialidad con conciencia de "ser" Pueblo de Dios. Abiertos a la participación en la comunidad parroquial y responsables de las necesidades materiales y espirituales de la Iglesia. Que valoran la presencia del Señor Jesús en los sacramentos, alegres, celebrativos y con constante vida litúrgica y que reconocen en nuestros santos, y en especial en la joven Virgen de Nazaret, un modelo para su propia vida.
Junto con la centralidad de la Eucaristía, adquieren particular relevancia los sacramentos de la Reconciliación y, por supuesto, de la Confirmación, así como los grandes tiempos y las grandes fiestas de la fe: Adviento y Navidad, Cuaresma, Pascua y Pentecostés.
28. – Educar a una mirada histórica, y a una conciencia de pertenencia: aspectos tan queridos por el padre Dehon. Recoger la historia personal, comunitaria, social en el contexto de la historia de salvación, permite profundizar en la identificación del joven y su grupo como parte del Pueblo de Dios. Asumir un estilo de vida cristiano, testigos del Reino, profetas del amor, con conciencia de la dignidad del hermano, solidarios, comprometidos con los más pobres y con la promoción de la justicia, responsables del mundo que van a construir y capaces de cuestionar la sociedad desde los valores del Evangelio. Formar jóvenes con un corazón nuevo, abierto y solidario semejante al corazón de Cristo, para que puedan vivir en plenitud el ser hijos de Dios.
CAPÍTULO VI. LAS ETAPAS DEL PROCESO FORMATIVO
29. El itinerario de este Plan de Pastoral de Adolescentes y Jóvenes “Corazón Joven”, prevé tres grandes etapas, en bloques progresivos. Los procesos vividos en una etapa no se agotan, ni reemplazan la anterior sino que están pensados en un proceso continuo.
30. ETAPA I “Corazón inquieto”
En esta etapa de incorporación se quiere abrir la conciencia de iniciar un camino. No pretende agotar los procesos formativos que son propios de las etapas posteriores, por el contrario, busca generar un espacio de acogida y de bienvenida para descubrir el encuentro con el Señor Jesús y suscitar los primeros interrogantes que este encuentro plantea para la vida. Es un tiempo de motivación. Exige mucho esfuerzo por brindar una experiencia acogedora y espacios cálidos y dinámicos.
31. Objetivo general de la etapa
Incorporar jóvenes al itinerario de crecimiento y formación de la pastoral de Adolescentes y Jóvenes, generando espacios de acogida y propiciando la integración comunitaria que permita acompañar y estimular procesos de integración y crecimiento en la fe.
32. Objetivos específicos
- Despertar en el joven interés claro y manifiesto por seguir a Jesús y conocer su mensaje.
- Introducir gradualmente en los contenidos y las experiencias fundamentales de la fe.
- Ayudar al joven a profundizar su conocimiento personal, y entender sus inquietudes y búsquedas.
- Desarrollar en el joven la capacidad de relacionarse en grupo (diálogo y comunicación).
- Descubrir la presencia del Reino de Dios en la propia existencia y en la sociedad.
33. Desarrollo:
- a) Tiempo de salir al encuentro: desarrollo de la convocatoria; definición de la organización; experiencias de convocatoria: avisos en misa, afiches, murales, volantes, visita a los ambientes.
- b) Tiempo de acogida: encuentros semanales o quincenales; contenidos del área de integración; actividades solidarias; jornada de fraternidad (tarde recreativa o deportiva); jornada de formación y fiesta de compromiso.
- c) Tiempo de crecimiento grupal: liturgia de inicio: Pentecostés; medio día de retiro u oración; Caminata a Luján; 12 de agosto, día de la juventud dehoniana.
- d) Tiempo para el compromiso incial: paso a reuniones semanales; encuentro de oración.
34. Criterios de entrada:
- ser joven;
- deseos de participar y conocer amigos.
Criterios de paso de etapa:
- Edad mínima 13 años.
- Interés por participar en una comunidad y por descubrir a Jesús y su mensaje.
- Compromiso de permanencia y participación constante.
- Desarrollo de mínimas capacidades de relacionarse en grupo y con los demás.
- Capacidad de reconocer los valores del Reino en la propia vida para seguir el camino de Jesús.
- Querer confirmarse.
35. ETAPA II “Corazón abierto”
Optar por el seguimiento de Jesús, "ir y ver" (Jn 1,37ss), es entrar en el camino del "corazón abierto". El discípulo revive la vida con Jesús en su mirada y en su corazón, con sus manos y sus pies, comprometido en la acción a la que el Señor lo llama.
A esta etapa de crecimiento comunitario pertenecen los jóvenes que presentan una madurez e integración básica que les permite incorporarse a una comunidad, descubrir al Señor Jesús y profundizar en sus caminos. Esta etapa es el núcleo de formación en la Pastoral de Adolescentes y Jóvenes. Este es el momento de hacer un primer compromiso por el seguimiento de Jesús, como opción global de la vida, que se concretará posteriormente. Se busca asentar las bases necesarias para el desarrollo de un proyecto de vida maduro y cristiano. En esta etapa cobra fuerza progresivamente el acompañamiento personal, manteniéndose un fuerte acompañamiento grupal. Se trata de ir dando forma al "estilo de vida" de cada miembro del grupo, que le permita desarrollar una experiencia profunda de espiritualidad y compromiso. El discipulado es una opción por el seguimiento de Jesús como opción global de vida. Es la invitación a descubrir el llamado de Dios: la propia vocación, la familia, los estudios, la dimensión afectiva y sexual de la vida, las proyecciones laborales. Es el momento para cuestionarse qué tipo de familia y sociedad se desea construir.
36. Objetivo general
Experimentar a Jesús y su mensaje como opción y sentido de vida plena para el joven. Orientar la vida personal en su seguimiento: fomentando la experiencia comunitaria y la promoción de la justicia y de la vida humana.
37. Objetivos específicos
- Reconocer la presencia de Dios en la experiencia personal, en la historia y en la realidad, en la Iglesia, incorporando como actitudes permanentes la oración y la lectura de la Palabra de Dios.
- Descubrir la fe en Jesús como respuesta a la búsqueda de sentido y de proyecto de vida personal y social.
- Desarrollar madurez y conocimiento personal, autoestima, libertad y responsabilidad.
- Establecer relaciones recíprocas y desarrollar el equilibrio afectivo que permita reconocer y expresar los sentimientos, vivirlos con libertad, siendo capaces de afrontar conflictos.
- Descubrir y valorar la Iglesia como Pueblo de Dios, signo e instrumento del Reino a partir de la experiencia de la comunidad cercana.
- Integrar fe y vida: descubrir las consecuencias e implicaciones de la fe en la vida cotidiana.
- Estructurar la escala de valores desde Jesús y su Reino desarrollando actitudes evangélicas para ser agente activo en la transformación del mundo.
38. Actividades comunes al desarrollo de esta etapa
- Eucaristía Dominical.
- Reuniones semanales de comunidad de Adolescentes y Jóvenes.
- Acompañamiento personal.
- Iniciar la experiencia de oración personal (al menos un retiro en el año).
- Al menos una experiencia de solidaridad en el año (12 de agosto, misión).
- Participar en las actividades diocesanas (peregrinación a Luján, etc.).
- Un campamento de término de etapa (verano).
- Participar de una vigilia de Adoración fuerte: Sagrado Corazón o Pentecostés.
- Formación a través de la escuela de animadores.
- Una experiencia de misión.
39. Criterios de paso de etapa
- Opción personal de seguir al Señor Jesús y deseo de continuar profundizando en la fe.
- Conciencia de los desafíos que plantea la fe para la vida cotidiana.
- Deseos de orientar el proyecto de vida desde la experiencia de Jesús.
- Capacidad de reconocer los propios afectos y sentimientos y de vivirlos con libertad.
- Mínima experiencia de oración personal, participación en los sacramentos, servicio solidario y misión.
- Estar confirmado o querer confirmarse.
40. ETAPA III “Corazón misionero”
La última etapa de este itinerario, etapa de discernimiento, es el momento para concretar y profundizar la opción por el seguimiento de Jesús, a partir de una síntesis coherente de la fe y el proyecto vital. En esta etapa es muy importante la experiencia comunitaria, como lugar donde se comparte y discierne la vida. Esta etapa es la etapa de "salida" del proceso formativo de la Pastoral de Adolescentes y Jóvenes, que implica asumir el crecimiento propio y del grupo, haciéndose responsables de los nuevos caminos que se abren hacia delante. Un tiempo de discernimiento y opción ante el mundo, en el que se descubre y fórmula el proyecto de vida, que es proyecto de Dios y proyecto personal. La Pastoral de Adolescentes y Jóvenes es una pastoral de opciones fuertes, de generosidad y de compromiso por la sociedad. Es una pastoral llamada a la solidaridad y a trabajar de la mano del más necesitado, en una colaboración entre hermanos comprometidos por los destinos de unos y otros. Esperamos que esta etapa finalice desembocando en el proceso formativo propio de otras pastorales.
41. Objetivo general
Profundizar y sintetizar los contenidos fundamentales de la fe y la experiencia comunitaria asumiendo un proyecto de vida personal desde el evangelio y coherente con los valores del Reino de Dios: el compromiso con los más pobres, la profecía del amor y el servicio de la reconciliación.
42. Objetivos específicos
- Desarrollar una mirada global y crítica de la realidad a partir de los valores del Reino.
- Integrar fe y vida, asumiendo la oración, el servicio y la solidaridad como actitudes básicas del proyecto de vida.
- Experimentar y vivir la comunidad como lugar de presencia de Jesús y de pertenencia eclesial concreta.
- Consolidar la madurez personal desde los criterios presentes en el Evangelio.
- Potenciar el compromiso cristiano en el mundo manifestado en opciones concretas.
43. Actividades comunes al desarrollo de esta etapa
- Reunión semanal o quincenal de comunidad.
- Experiencia permanente de servicio. Los jóvenes de esta etapa deberían ser animadores de grupos de etapas I y II. Se les propone realizar experiencias sistemáticas de servicio solidario.
- Experiencia del Retiro del Sagrado Corazón del P. Dehon.
- Participación del Taller de Animadores Dehonianos.
- Acompañamiento personal.
- Celebración de cierre de la experiencia de Pastoral de Adolescentes y Jóvenes y de paso a otra pastoral.
44. Criterios de fin de proceso
- Definición de un proyecto personal de vida, asumiendo las exigencias del proyecto cristiano y pertenencia eclesial.
- Debe haberse iniciado un proceso de discernimiento que permita al grupo de Adolescentes y Jóvenes dar pasos adelante: constituirse en comunidad de vida.
CAPÍTULO VII. ÁREAS DE CONTENIDOS
45. Agrupamos, en cuatro grandes áreas de contenidos, aquellos elementos que son relevantes para el proceso de crecimiento y formación de los jóvenes.
46. Área 1: Integración. Desde una mirada llena de misericordia para cada joven, esta área resalta que cada uno ha sido creado/a a imagen de Dios para alcanzar la plenitud.
1- El autoconocimiento: la maduración de los procesos internos, los afectos, la lectura de la propia vida, la historia familiar y social. La integración personal: integración personal y estructuración de sí mismo a partir de la experiencia de fe; desarrollar y madurar los rasgos de la propia personalidad. La comunicación interpersonal: temas de dinámicas y animación grupal (roles, liderazgo, organización y planificación);
2- Ser persona: la maduración sexual, afectiva y en valores, junto a los nuevos roles que va asumiendo; entender y vivir su historia a la luz del evangelio. Los “otros” y la realidad que nos rodea: un mayor crecimiento en la relación con Dios, con los demás, con el mundo y con la naturaleza. Los vínculos y relaciones: mi experiencia familiar, el compañerismo, la amistad, el noviazgo…
3- Proyecto de vida. El proyecto de familia que quiero construir. La comunidad. La oración y la experiencia de fe.
47. Área 2: Encuentro con Jesucristo, agrupa los contenidos fundamentales de la fe, desde el encuentro con Jesucristo vivo, con el Dios-Abbá y con el Espíritu santificador.
1- La Buena Noticia: Jesús manifiesta el amor del Padre. El Reino de Dios: las actitudes y valores que Jesús nos invita a vivir. La creación
2- La persona de Jesús, la encarnación. El misterio pascual: muerte y resurrección. La acción del Espíritu y la nueva creación
3- El Dios que Jesús nos revela; el Dios de los pobres. La gracia de la presencia de Dios y el Corazón abierto de Cristo. Las exigencias del Reino y la esperanza cristiana.
48. Área 3: Comunidad cristiana, contenidos referidos a la participación y pertenencia eclesial, a un conocimiento mayor del magisterio y de la Tradición de la Iglesia en especial de la Doctrina Social.
1- Comunidad fraterna. Comunidad en misión; ministerios. La historia de las primeras comunidades.
2- Comunidad de comunidades. La historia de salvación. La iniciación cristiana
3- El Magisterio y los carismas en la Iglesia. Participación eclesial; María modelo de vida ofrendada. Cristianos en el mundo. Eucaristía Celebrada y Adorada (Espiritualidad Dehoniana)
49. Área 4: Estilo de vida cristiano. Esta agrupa aquellos contenidos que desarrollan y definen un estilo de vida evangélico, para desde ahí, desarrollar una mirada crítica sobre las dinámicas sociales y culturales, personales y familiares, sus signos de vida y de muerte. Es una invitación a reconocer en el acontecer social las manifestaciones de Dios, el Señor de la historia. Se trata de vincular la experiencia de fe con la vida cotidiana. Se trata de una espiritualidad dehoniana juvenil, en sus aspectos personal y sacramental, de interioridad y de acción en el mundo.
1- El encuentro con Jesús: la oración; la Biblia. La vida solidaria. Somos hermanos. Los afectos y la sexualidad.
2- Seguimiento de Jesús: la Oblación. Solidaridad. Con corazón solidario. Transformación del mundo. Compromiso sociopolítico (Reparación).
3. Consagración a Jesús. Discernimiento y Conversión. Profesión y trabajo. Austeridad y Pobreza. Valores y conciencia moral. La reconciliación y la misericordia. El servicio y la vocación
A partir del discernimiento de la vocación a la que el Padre Dios nos ha llamado, tomar opciones integrales y concretas por la profesión de los consejos evangélicos.
SÍNTESIS DE CONTENIDOS DEL PLAN CORAZÓN JOVEN
Bibliografía: Arzobispado de Santiago, "Plan Pastoral Esperanza Joven" (2000)
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